Una planta de fabricación de papel tissue en México modernizó su operación incorporando una Máquina Papelera equipada con formación fourdrinier y un cilindro Yankee como sistema de secado principal, optimizando el proceso de formación, extracción térmica y mejorando la calidad del producto final.
La implementación permitió aumentar la capacidad productiva, mejorar la suavidad y absorción del papel, junto con reducir el consumo energético. Como resultado, la planta fortaleció su competitividad y consolidó su posición en el mercado de productos sanitarios con la ayuda de MaquiPapel.







